Riego de Almendro intensivo: guía práctica de diseño y manejo

Guía práctica de riego de almendro intensivo: diseño, sectorización, goteo subterráneo y fertirrigación con un caso de éxito de suelos arenosos y agua de alta conductividad.

Si estás en almendro intensivo, el agua no es “un factor más”. Es el factor. En campo lo vemos cada semana: puedes tener una variedad buena, un marco bien pensado y una finca mecanizable… pero si el riego no está bien dimensionado o no se maneja con cabeza, la producción se cae y los problemas se multiplican.

En intensivo no gana el que más riega, gana el que riega mejor.

Y aquí “regar mejor” no es solo elegir goteo. Es diseño, sectorización, control de calidad de agua, fertirrigación, mantenimiento y, sobre todo, una programación que tenga sentido para tu suelo y tu dotación.

Qué cambia en el riego del almendro cuando pasas a intensivo

Si vienes del secano o de un riego “de apoyo”, el cambio mental es este: mantener un bulbo húmedo útil y constante donde el árbol pueda comer y beber sin estrés. Eso obliga a trabajar tres variables:

  1. Frecuencia: normalmente más riegos y más cortos, sobre todo en suelos ligeros.
  2. Uniformidad: lo que sale del cabezal tiene que llegar igual al final de cada línea.
  3. Control: si el agua es “difícil” (conductividad alta, bicarbonatos, etc.), hay que vigilar pH y CE sí o sí.

Te pongo un ejemplo real: En una finca de 140 ha de almendro intensivo (variedad Penta) en el sur de Albacete, con suelos muy arenosos y agua de alta conductividad, la clave fue precisamente esa: diseño y control.

En ese tipo de suelo, si haces riegos largos, el agua baja, se pierde por percolación y el árbol se queda “a medias”. En cambio, con riegos más ajustados y una sectorización bien pensada, el sistema se vuelve predecible y entonces, puedes apretar producción.

Antes de empezar: 7 decisiones que marcan el éxito (y el coste)

Aquí es donde muchos se equivocan. Empiezan por elegir gotero y tubería. En Novagric empezamos por estas siete preguntas:

1) ¿Qué suelo tienes?

Textura, profundidad efectiva, piedras, capas, drenaje. En suelos arenosos, el margen de error es pequeño. En el proyecto de Albacete, el suelo condicionaba todo el diseño y el manejo.

2) ¿Qué dotación real vas a tener en verano?

La dotación manda. Si tu limitación es el volumen o las horas de agua, el diseño tiene que adaptarse a eso desde el minuto uno.

3) ¿Cómo vas a sectorizar?

Aquí una idea importante: sectorizar no es solo hidráulica. También es agronomía. En esa finca se organizaron tres turnos de riego definidos por tipo de suelo, variedad y necesidades diferentes. Eso te permite regar y abonar con lógica por zonas.

4) ¿Cuál es la calidad del agua?

Necesitas saber el pH y CE porque condiciona el diseño. Si la conductividad es alta, necesitas control y seguridad.

5) ¿Qué estrategia de fertirrigación vas a seguir?

La fertirrigación en almendro intensivo va de repetibilidad: misma receta, mismo reparto, misma respuesta del cultivo. Debes de tener un mantenimiento de filtros, goteros y emisores. El mejor diseño se cae si el mantenimiento falla. Punto.

6) ¿Cómo vas a medir?

Caudal, presión, CE, pH, uniformidad, consumo. Con cuatro datos bien tomados ahorras muchos disgustos.

Riego por goteo VS riego por goteo subterráneo en almendro

En el cultivo de almendro intensivo , el goteo superficial funciona muy bien cuando el suelo no es extremadamente ligero, tienes buen manejo, y el control de hierbas y el mantenimiento están resueltos.

Ahora, el riego subterráneo en almendro (goteo enterrado) puede ser una herramienta muy potente, pero solo si está bien planteado. En la finca de Albacete, 30 ha se instalaron con riego por goteo subterráneo.

Ventajas reales del riego por goteo subterráneo de almendro

  • Menos evaporación directa.
  • Superficie más seca (mejor para manejo de malas hierbas, tránsito, etc.).
  • Bulbo más “protegido” y estable cuando el manejo está afinado.

Riesgos típicos (y cómo evitarlos)

  • No ves el agua: si no controlas, te enteras tarde. Solución: medir y revisar uniformidad.
  • Obturaciones: si el agua es complicada, filtros y fertirrigación tienen que ser precisos.
  • Mala profundidad/ubicación.

La regla aquí es simple: si vas a enterrar el riego, tienes que subir el nivel de control.

Fertirrigación en almendro intensivo: lo que de verdad marca diferencia

En intensivo, hay dos claves que separan instalaciones normales de instalaciones top: pH y conductividad. En el proyecto de Albacete se trabajó con un sistema de fertirrigación automatizada Xilema, con capacidad de inyectar varios fertilizantes a la vez y repartir la receta de forma homogénea en el sistema radicular.

pH

Allí se fijó un objetivo claro: pH entre 6 y 6,5, y el sistema inyecta solo cuando hace falta para mantenerse en rango. Eso, en aguas complicadas, te evita bloqueos y te hace la absorción más constante.

Conductividad

El aporte de fertilizante se hacía por volumen (litros por m³) y, además, con alarmas de conductividad y parada automática si se superan los valores fijados.

Energía

Riego bien hecho también es eficiencia. En el cabezal se integraron variadores de frecuencia para reducir consumo y ajustar el sistema a cada estrategia de riego.

Resultado del riego de 140 ha de almendro intensivo (con 30 ha en subterráneo)

En el proyecto que os comentaba en Albacete, había varios problemas: 700 m de altitud, suelo muy arenoso, agua de alta conductividad y dotaciones ajustadas.

La solución fue un diseño agronómico + hidráulico, sectorización en 3 turnos, automatización del cabezal, control de pH y CE, y fertirrigación seria.

¿El resultado? A pesar de no tener condiciones ideales, se consolidó una producción de: 1.500–1.600 kg/ha/año de pepita. Y aquí el aprendizaje importante: en fincas “fáciles”, casi cualquier riego funciona. En fincas con agua y suelo limitantes, solo funciona lo que está bien diseñado y bien controlado.

Si quieres ver el sistema en funcionamiento, dale al play:

Checklist final para diseñar (o mejorar) tu riego de almendro intensivo

Si nos llamas para dimensionar una instalación o para corregir una que no funciona, estos son los datos que te voy a pedir:

  • Análisis de suelo
  • Análisis de agua (pH, CE y composición).
  • Dotación y horas reales disponibles en campaña.
  • Marco de plantación, variedad, edad y objetivos de producción.
  • Estado actual: presión, caudales, filtración, uniformidad.
  • Cómo estás fertirrigando (receta, frecuencia, control).

Y a partir de ahí, se decide si conviene goteo, riego por goteo subterráneo de almendro, ajustes de sectorización y una fertirrigación que tenga sentido.

Si tienes un proyecto de riego en intensivo para almendro, contacta con nosotros aquí

Próximamente: nuestra experiencia en un proyecto de almendro superintensivo

Y si el intensivo ya te exige precisión, el almendro superintensivo directamente no perdona.

Por eso, próximamente compartiremos en detalle nuestra experiencia en un proyecto real de almendro superintensivo, con lo que ha funcionado, y las decisiones clave de riego y fertirrigación para llegar a producir más de 2.000–2.500 kg de pepita por hectárea y año.

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